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30 June 2020 Sección Bibliográfica
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Abstract

La Sección Bibliográfica de Ardeola publica reseñas breves de publicaciones recibidas en la biblioteca de SEO/BirdLife. Estas reseñas se realizan desinteresadamente por un conjunto de colaboradores. Las reseñas son normalmente solicitadas por los editores a los colaboradores, aunque otras adicionales pueden ser consideradas para su publicación.

Las reseñas expresan las opiniones de los revisores, de modo que no reflejan necesariamente la opinión de los editores o de SEO/BirdLife.


Nueva guía de campo que Lynx Edicions publica en su colección de guías que están cubriendo huecos para países o regiones donde no había una guía de campo moderna, o bien actualizan aquellas regiones donde sí existía una guía pero había quedado algo atrás en el tiempo.

Camboya había sido tratada solamente por la guía de Craig Robson Birds of South-east Asia publicada por New Holland inicialmente en 2000, con una segunda edición en 2008, donde añadieron 76 especies nuevas para la región. Han pasado ya 12 años desde aquello, para un libro que además de Camboya también incluye el resto de países de Indochina, Malasia peninsular, Singapur y Birmania, y que además del tamaño de las figuras, pequeñas para poder incluir 1.327 especies, adolece del problema de la ausencia de mapas de distribución. Es obvio que una nueva guía de campo, con las figuras a mayor tamaño, con mapas actualizados, y con todas las especies encontradas en la región hasta hoy día, con los plumajes invernales en los casos en que cambia significativamente, es un libro más que bienvenido.

Camboya es un país eminentemente llano, dominado en buena parte por la llanura aluvial del Tonle Sap y la parte baja del río Mekong, con solo algunas montañas como la cordillera de las Cardamom, que se extienden dentro de Tailandia, una región poco ex-plorada donde se han hallado sorpresas tras algunas expediciones relativamente recientes. Teniendo un relieve sin grandes accidentes montañosos, sorprende que mantenga algunas especies endémicas, como el charlatán de Camboya Garrulax ferrarius o el sastrecillo camboyano Orthotomus chaktomuk, o casi endémicas, como los dos ibis, el ibis gigante Thaumatibis gigantea y el ibis de Davison Pseudibis davisoni. La historia del sastrecillo de Camboya es asimismo muy interesante, pues es un pájaro que se descubrió como nuevo para la ciencia hace muy pocos años en las cercanías de la capital, Phnom Penh.

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Además de esas especies de distribución restringida, Camboya tiene aún poblaciones de importancia mundial de especies como buitre cabecirrojo Sarcogyps calvus, sisón bengalí Houbaropsis bengalensis, grulla sarus Antigone antigone, y lavandera del Mekong Motacilla samveasnae, todas ellas con alguna categoría de peligro según la IUCN, y que son de las especies más buscadas por los ornitólogos que visitan el país.

La guía contiene unas 1.400 figuras, que cubren todas las especies y las subespecies cuando son distintivas, también aves en vuelo cuando esto es relevante para la identificación, machos y hembras, juveniles y plumajes posteriores a la reproducción, y códigos QR que enlazan el libro con material audiovisual al que podemos acceder usando el móvil mientras hojeamos la guía. Los textos comentan su estatus, hábitat y comportamiento, diferencias de plumaje según edades, sexos y variaciones geográficas, voces, y las especies con las que es más probable confundirlas. Sigue, como en el resto de guías de esta colección, la taxonomía de HBW/BirdLife.

Saludamos así con simpatía la aparición de esta guía, que nos permite ir bien pertrechados a observar pájaros a este país donde se está potenciando el turismo.


El petrel de Bulwer Bulweria bulwerii es, sin duda, una de las aves marinas pelágicas más fascinantes y menos conocidas del océano Atlántico, donde se reproduce en todos los archipiélagos macaronésicos, desde Azores hasta Cabo Verde, aunque existen indicios bastante fundados de que lo hace igualmente en la isla de Santa Elena, en el Atlántico Sur. Si bien la especie ha sido objeto de distintos estudios durante las últimas décadas –sobre todo a partir de los años 80 del siglo XX–, tanto en Canarias como en Azores, Madeira (Desertas) y las pequeñas islas Salvajes, hasta ahora no contábamos con una monografía de estas características.

El contenido del libro, que forma parte de una serie dedicada a la migración de las aves, se centra en determinados aspectos de la ecología espacial del mencionado procelariforme, aunque se ocupa de paso de su situación actual en Canarias, biología de la reproducción y alimentación. Comienza por un prólogo a cargo de Eduardo de Juana, anterior presidente de SEO/BirdLife y uno de los ornitólogos más conocidos en España, para seguir con la introducción, en la que se tratan de forma sucinta su distribución y estatus en el archipiélago canario, tanto en función de datos históricos publicados desde la década de 1970 hasta 2006 (destacando el importante trabajo de Efraín Hernández [†] y otros, de 1990) como de información más reciente, referida al año 2018 y procedente solo de algunos de los islotes del archipiélago Chinijo. A continuación viene un apartado de metodología, en el que se exponen de manera detallada las colonias de cría estudiadas, los años en que se desarrolló el trabajo de campo, los métodos de captura y marcaje de las aves y otras cuestiones relevantes, para pasar luego a lo fundamental, los resultados y la discusión. Concluyen la obra con un apartado titulado “Retos de futuro”, un amplio resumen en español e inglés, la bibliografía y los agradecimientos de rigor, además de un perfil profesional y personal de los autores.

Cabe destacar que la labor de campo que ha conducido a la realización de esta monografía, así como de diversas publicaciones en revistas especializadas, tuvo lugar en el islote de Montaña Clara (Lanzarote), el cual alberga una de las principales colonias de cría del petrel de Bulwer en Canarias, en concreto durante el período 2007-2018. Las aves fueron marcadas usando tanto geolocalizadores por niveles de luz como registradores GPS, dispositivos de alta tecnología que permiten guardar la información sobre la posición geográfica de los individuos a lo largo de un cierto período de tiempo, obligando a la recaptura de los mismos para poder descargar y acceder a los datos acumulados. Tales dispositivos eran colocados en plena época de cría. Entre los años 2017 y 2018 se realizó, además, un seguimiento de la reproducción, y en el periodo 2015-2017 se abordó el estudio de su dieta; para esto último se contó con las regurgitaciones producidas por ejemplares adultos, un método ya tradicional usado por investigadores pioneros en este campo, como es el caso de Bernard Zonfrillo, de Escocia, que realizó pesquisas sobre dicho aspecto de la ecología de la especie en los archipiélagos de Madeira y Salvajes.

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Los resultados del estudio no dejan de ser sorprendentes. Aunque es cierto que ya se sabía que los petreles de Bulwer atlánticos se dirigían a aguas de Sudamérica una vez finalizada la reproducción, a partir de septiembre, y no regresaban a sus colonias macaronésicas hasta el mes de abril (con algunas excepciones puntuales entre febrero y marzo), el marcaje de los individuos adultos ha aporta-do una información muy detallada y valiosa al respecto. En efecto, ahora conocemos detalles muy importantes, como su distribución mensual en el mar, el rango de los desplazamientos en función de la época del año, etc. Al respecto se ofrecen unas figuras muy ilustrativas en el libro, que muestran claramente el diferente alcance de los movimientos en relación con los meses, siendo estos, como es lógico, mucho más amplios a partir de octubre, coincidiendo con la migración a latitudes inferiores, y menos extensos entre abril y agosto, que es cuando se reproduce la especie. Es muy curioso comprobar también la magnitud de los viajes que realiza en distintos momentos de la nidificación, en concreto durante la incubación y la cría del pollo, mientras que los gráficos de la distribución en plena época invernal constatan lo apuntado antes: un claro desplazamiento de las aves hacia aguas sudamericanas, sobre todo cerca de Brasil. Igualmente, resultan muy interesantes los viajes verificados desde distintas colonias atlánticas, aparte de la de Montaña Clara, ya que se ha trabajado asimismo con los petreles de Bulwer en los islotes de Vila (isla de Santa Maria, Azores), Cima (al norte de Brava, Cabo Verde) y Raso (entre São Nicolau y Santa Luzia, Cabo Verde). En todos los casos, con las lógicas variaciones locales, los movimientos se producen entre las costas del oeste de África y las de Brasil.

Merece la pena dedicar también unas líneas a los resultados del estudio de la dieta de este petrel, por tratarse de un aspecto de su ecología muy poco conocido, y menos aún en Canarias, donde nunca antes se había investigado en detalle, si bien el ornitólogo Guillermo Delgado (tristemente fallecido en 2016) en su momento abordó tal materia, que abandonó con el paso de los años, a pesar de su gran interés en las aves marinas pelágicas. Pues bien, se constata que las aves reproductoras capturan mayormente peces mesopelágicos como los Mictófidos y Sternoptíquidos, así como cefalópodos, que aportan a sus pollos. Al tratarse de presas que viven a grandes profundidades, su captura tiene lugar de noche, cuando suben hacia la superficie y se exponen a la depredación por parte de los petreles de Bulwer. Aparte de peces y cefalópodos, dichos procelariformes se alimentan, de igual forma, de crustáceos, si bien en me-nor proporción que de los restantes grupos.

Por último, en el texto sobre “Retos de futuro”, los(as) autores(as) exponen distintas ideas y cuestiones acerca de la necesidad de seguir estudiando este petrel, sobre todo en lo referente a aspectos tales como sus movimientos o dinámica poblacional, pero también en lo relacionado con los factores de amenaza, pues se trata de un ave sujeta a distintos peligros, como la depredación ejercida por ratas y gatos asilvestrados, la caída de ejemplares por la contaminación lumínica o la ingestión de plásticos.

En suma, estamos ante un magnífico libro, muy ameno, con gran claridad expositiva, información rigurosa y abundancia de gráficos, tablas y fotografías a todo color. Constituye, indudablemente, una notable aportación al conocimiento del petrel de Bulwer, una especie con la que he tenido la suerte de trabajar alguna vez, tanto en sus áreas de cría de los islotes de Porto Santo (Madeira, Portugal) como en Montaña Clara y otras zonas de reproducción en Canarias. La experiencia de estar en plena noche en el seno de una colonia de este procelariforme es algo único e indescriptible, que te deja marcado para siempre y anima a seguir profundizando en el estudio de las aves marinas.


Muchos años ha estado Phil Gregory, el autor de esta nueva monografía de la colección de libros sobre familias de aves que lleva años editando Helm, trabajando en este libro. Tanto tiempo que mientras preparaba esta obra salió una nueva edición de la guía de Nueva Guinea de Thane K. Pratt y Bruce Beehler (2014. Birds of New Guinea. Princeton Field Guides), que hacía muchos años que el público la esperaba, actualizando lo que se conocía sobre la identificación y distribución de las aves del paraíso, y además el fabuloso libro de Tim Laman y Ed Scholes (2012. Birds of Paradise. Revealing the World's Most Extraordinary Birds. National Geographic Society). A lo previo hay que añadir que el propio Phil Gregory es el autor de la muy completa guía Birds of New Guinea (2017. Lynx Edicions). Por si no fuera poco, justo cuando estoy escribiendo estas líneas ha salido un libro más sobre las maravillosas aves del paraíso, mediante una colaboración entre Tim Laman y Bruce Beehler, New Guinea Nature and Culture of Earth's Grandest Island (mayo de 2020, Princeton University Press), donde aparece en la cubierta una magnífica fotografía del ave del paraíso azul (Paradisaea rudolphi), mi especie de ave del paraíso preferida, si es posible elegir una entre tantas de esas especies tan increíbles. Estamos así de enhorabuena los ornitólogos que nos maravillamos con las aves del paraíso y los misterios de la enorme isla de Nueva Guinea, tenemos un abanico de posibles obras a leer.

La obra de Phil Gregory incluye no solo a la familia Paradisaeidae, las aves del paraíso, sino también los pergoleros, o bowerbirds, la familia Ptilonorhynchidae. Ambos grupos constituyen familias de un exotismo e interés indudables: las aves del paraíso, por sus for-mas, colores y comportamientos, además de por su lejanía a nuestro territorio, y por el aura de leyenda que adquirieron al llegar los primeros ejemplares a Europa, cuando hace siglos se creía que se mantenían suspendidas en el aire sin tocar el suelo o los árboles. Los pergoleros, por su parte, muestran un fascinante comportamiento para el emparejamiento, al construir los machos estructuras especiales para seducir a las hembras. Estas pueden ser de un tamaño considerable, y estar decoradas con un sentido de la estética que nos deja asombrados. Algunas especies ordenan objetos por su coloración, y si se nos ocurre cambiarle una de las piezas de montoncito, acude raúdo a ponerla donde toca. Otras mantienen un árbol como parte central de una ‘plaza’ donde efectúa su despliegue sexual, dejando un perímetro alrededor del árbol completamente limpio de vegetación, como si de una pista de baile personal se tratara. Encontrar una de estas construcciones en los bosques del norte de Australia, ha de ser toda una experiencia, algo que parece hecho por humanos pero que en realidad es el trabajo concienzudo de un pájaro que sabe que su éxito en emparejarse depende por completo del esfuerzo que dedica a esa tarea.

Phil Gregory, que vive en Queensland, Australia, tiene una experiencia de décadas como guía de aves en esa región de Australia y en Nueva Guinea y las islas cercanas. Se trata de alguien que conoce a las especies de primera mano y que lleva muchos años al pie del cañón con estas dos familias.

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Los dibujos son de Richard Allen, de gran calidad, mostrando los distintos plumajes en todas las especies. Asimismo se incluyen fotos a lo largo de los capítulos de las especies, aunque no son muchas en comparación a la extensión de los textos. Una de las especies más icónicas, el ave del paraíso de Wilson Cicinnurus respublica, solo tiene dos, y a un tamaño relativamente pequeño. Esta especie, como en general la mayoría de las aves del paraíso, son tan exuberantes en coloración que una colección de fotos de mayor tamaño y en mayor número les habrían hecho más justicia.

El tratamiento taxonómico es el más reciente posible, adoptando splits que ya son aceptados ampliamente por los listados taxonómicos de referencia. Encuentro, sin embargo, algún desliz, ya que no aparece tratada Lophorina niedda como especie independiente de Lophorina superba, ni siquiera sale mencionada en la bibliografía la referencia donde se aboga por su tratamiento como especie independiente (Scholes, E. & Laman, T. G. 2018. Distinctive courtship phenotype of the Vogelkop Superb Bird-of-Paradise Lophorina niedda Mayr, 1930 confirms new species status. PeerJ, 6: e4621). Parece que, más que un despiste, el problema es que el libro se debió cerrar en el barrido de bibliografía en 2017, dado que el propio Gregory comenta extensamente en los Agradecimientos al inicio del libro el trabajo desarrollado por Laman y Scholes, citando que su último trabajo trata sobre los despliegues sexuales del género Astrapia, publicado en 2017.

A pesar de lo último, se trata de un libro que se ve trabajado, que contiene una colección de láminas de gran valor para dos familias de las más atractivas de todas las aves del mundo, y con una cantidad de información enorme en los textos. Todos aquellos que sientan fascinación por estas dos familias, disfrutarán con la lectura y el examen del material gráfico de esta importante monografía.


En 1994 se publicó la primera edición de este manual sobre muda de paseriformes europeos que, con el tiempo, acabó por ser conocida entre los anilladores como ‘la Jenni'. Una larga reseña bibliográfica que preparé en su día para Ardeola es consultable en el volumen 44(2) de 1997. Fue en su momento todo un hito, hasta el punto que el libro, editado originalmente por Academic Press, se agotó en un tiempo relativamente rápido. Los que nos hicimos con una copia en aquel momento, tuvimos la suerte de adquirir una obra de referencia de gran importancia. Que acabaría por convertirse en objeto de deseo por la imposibilidad de su compra una vez agotada la tirada. Hasta surgieron, años después, versiones en fotocopias en color, que circulaban fuera del circuito comercial legal. Dada la necesidad de una nueva impresión (ya no digamos una edición), y sin que los lectores entendiéramos por qué la editorial no se embarcó en ello pues había una demanda real, hace pocos años salió una nueva impresión que, sin embargo, parecía más bien una versión en fotocopias como la que comentaba, pero ésta a un precio elevado. El fiasco del producto, justificado, ayudó aún más a convertir la Jenni en una obra con un halo de leyenda para todos los que no la tenían y la querían. Así que la aparición de una nueva edición, con una impresión de calidad, y con especies añadidas (un total de 16), además de una reelaboración del texto introductorio, es una de las grandes noticias bibliográficas para los ornitólogos europeos en 2020.

Comencemos por analizar qué especies aparecen con sus capítulos nuevos, que no estaban en la edición anterior, en el orden en que aparecen en la obra: Lanius senator, Lanius nubicus, Pica pica, Nucifraga caryocatactes, Corvus corone, Bombycilla garrulus, Acrocephalus schoenobaenus, Acrocephalus palustris, Locustella naevia, Locustella fluviatilis, Sylvia nisoria, Luscinia luscinia, Sturnus vulgaris, Cinclus cinclus, Passer domesticus y Passer montanus. Este conjunto de especies eleva la cifra total de especies con sus capítulos a un total de 74, en contraste a las 58 de la primera edición. Obviamente, para estas especies han examinado ejemplares nuevos no incluidos en la anterior edición. Conviene remarcar aquí, sin embargo, que a pesar de lo que se anuncia en la red sobre el nuevo material que han añadido al libro, este en realidad es casi solamente para las nuevas especies. Las que ya estaban tratadas en la edición anterior, continúan con la misma muestra examinada en la mayoría de casos. En realidad, no necesitaban de un aumento de la muestra, pues en muchos casos el número de ejemplares que examinaron fue enorme o una cantidad más que respetable.

Hay que destacar muy especialmente que esta obra tiene dos partes diferenciadas, ambas de gran valor. La primera, que creo que vale pena remarcar, incluye una serie de capítulos independientes que conforman la mejor síntesis sobre el proceso de la muda en los paseriformes que se ha escrito hasta hoy. Suma un total de 98 páginas y revisa las funciones y consecuencias de la muda, la terminología y métodos usados en los estudios de muda, el proceso de muda en los adultos y qué estrategias existen, y lo mismo para las aves de primer año. Cada uno de estos capítulos son un compendio de información, muy bien presentada y sintetizada, que deberían ser leídos por los anilladores. Por muchas razones. Una, principal, por que los anilladores deberían tener en la cabeza las diferentes estrategias de muda que existen, especialmente cuando examinan aves en primavera, el momento del año cuando más dudas pueden surgir debido a las mudas prenupciales en las zonas de invernada. Es bastante preocupante que muchos anilladores no poseen este interés, limitándose al marcaje y toma de datos de forma rutinaria, sin querer ir más allá. De hecho hoy en día es bastante habitual que mucha gente tome datos en una campaña de anillamiento por el simple hecho de que ‘hay que tomarlos'. El examen de los procesos de muda es justo una de las líneas de trabajo donde los anilladores podrían aportar información de interés pero la sensación personal de quien firma esto es que se ha perdido, en 30 años, ese punto de calidad en la obtención de datos sobre la muda que era, tradicionalmente, coto cerrado de los anilladores. Algo muy recomendable sería que todos los anilladores actuales se empapen de la Tabla 3 del libro (pp. 56 a 59) donde los autores ofrecen un esquema de las estrategias de muda de todos los paseriformes europeos, tras un barrido de bibliografía muy exhaustivo, donde incluyen lo que se sabe en la actualidad, incluso lo publicado en revistas muy locales. No se trata de saberse eso de memoria, sino que los anilladores tengan a mano la tabla y la conozcan, para cuando examinen con detenimiento las aves en mano puedan detectar nuevos patrones no descritos o variaciones en los procesos descritos.

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La primera parte es, así, un compendio muy bien ordenado y sintetizado de lo que se sabe sobre los procesos de muda de los paseriformes europeos. Actualiza del todo el mismo capítulo de la primera edición, que se queda obsoleto en la comparación con el actual. Solo por este tratado sobre la muda el libro merece la pena.

Luego está la parte principal del libro en lo referido a su uso práctico, que son los capítulos de las especies. La selección de casos y la calidad del material fotográfico como sale impreso es muy bueno, para lo que desean los lectores: aprender a diferenciar entre plumas mudadas y no mudadas, o en diferentes procesos de muda, mediante examen visual. En conjunto, es un trabajo sobresaliente. Hay que remarcar, sin embargo, un problema de maquetación, ya que al parecer la selección de casos con sus explicaciones ha incluido en ocasiones que comentaran en los pies de foto qué terciarias estaban retenidas o mudadas pero la foto aparece recortada dejando fuera del encuadre ese tracto de plumas, de manera que no podemos ver esas diferencias. El problema se puede examinar en figuras como la 358 (Turdus merula) o la 387 (Turdus philomelos), por mencionar dos casos. No son numerosos, sin embargo.

Estos capítulos dedicados a las especies muestran los patrones de muda con ejemplos adecuados, discutiendo además los textos las estrategias conocidas, lo que ellos mismos han podido ver en el campo, y una discusión sobre lo encontrado por otros investigadores. Cabe destacar aquí que la presencia de bibliografía española es notoria, han hecho los autores un buen trabajo de revisión de lo que se ha publicado.

Finalmente, tras los casos de las especies, hay un apéndice sobre el datado mediante examen de la osificación craneal, bastante detallado, con una tabla final con dibujos donde exponen distintos ejemplos de cómo se desarrolla el proceso en diferentes géneros. Esta técnica no es de uso común entre los anilladores españoles. Personalmente, carezco de conocimiento para juzgarla. Solo he podido examinar con garantías en otoño algunas especies donde parece relativamente accesible para separar jóvenes de adultos, pero siendo especies en las que el datado es muy sencillo por desgaste del plumaje, como los carriceros, no se trataba de una técnica que aportara algo significativo. En primavera me ha parecido mucho más difícil llegar a conclusiones mediante esta técnica. Los anilladores que tengan mejor experiencia y entrenamiento quizás tengan una opinión distinta. En cualquier caso, es todavía un sis-tema de datado no extendido entre los anilladores en el sur de Europa.

Tras el apéndice, la lista de referencias examinadas, muy larga y completa. Es una recopilación muy fina, que puede servir como lista fiable de lo que se ha publicado sobre muda de las especies tratadas en el libro, además de incluir artículos sobre el fenómeno de la muda y sus relaciones con otros fenómenos de la biología de las especies, como son los recientes trabajos del anillador israelí Yosef Kiat.

Precisamente, los trabajos de Kiat han añadido estos últimos años una discusión de cierta entidad a la significación evolutiva de las estrategias de muda pero desde un planteamiento algo especulativo. Dado que es una disciplina donde hay pocos investigadores trabajando dada la dificultad de la obtención de material para publicar en revistas de entidad (hemos de hacer notar la excepción de Iván de la Hera, que ha desarrollado una línea de trabajo de calidad en el examen de los procesos de muda), hay una componente no pequeña de trabajos donde la especulación es la base desde la que se abordan las respuestas a algunas preguntas. Solo hay que ver que la asignación de cuándo fue mudada o no una pluma concreta se hace prácticamente siempre a partir de examen visual, cayendo el anillador muchas veces en errores de razonamiento circular, o en dar por hechos lo que no son más que hipótesis o conjeturas. Es de lo más habitual entrar en discusiones acaloradas cuando a uno se le ocurren preguntas sobre si es correcto dar con seguridad a un números de plumas de un tracto determinado como mudadas en la muda postjuvenil o en la prenupcial, si uno comete el descaro de formular la pregunta en un entorno donde solo es un visitante, al anillador responsable de una campaña determinada, y lo peor, delante de la camarilla de discípulos. Lo que debería ser un sano ejercicio de interrogación cae muchas veces en lo que se considera un anatema. Deberíamos preguntarnos siempre si lo que pensamos es correcto o no. Un ejemplo muy reciente: en 2019 publicamos un trabajo (Stable isotopes reveal the common winter moult of central rectrices in a long-distance migrant songbird. Journal of Ornithology, 160 (4): 1077-1085) donde mostramos que los escribanos hortelanos, que se consideraba tradicionalmente que mudaban las rectrices solamente en otoño, en realidad también la mudaban en las zonas de invernada (muda prenupcial), tras un análisis que confirmaba una firma isotópica idéntica a las de las plumas coberteras mudadas en África. El análisis visual no permitía discriminar el fenómeno con garantías. Al salir publicado a fines de 2019 no ha sido incluido en la bibliografía del presente volumen. Como este caso, es probable que el uso de herramientas de laboratorio arroje luz sobre muchos otros casos. Tras la publicación del trabajo, una comunicación personal del firmante con uno de los autores de referencia sobre muda en Europa, evidenció que se negaba a aceptar esos resultados, ya que me emplazó a que me trasladara a África a comprobar que el fenómeno de la muda de las rectrices sucedía de veras. Los resultados del análisis isotópico eran muy obvios, pero sin embargo no quería cambiar su paradigma, basado exclusivamente en interpretación del desgaste de las plumas, o sea, examen visual.

Saco a colación el ejemplo porque parte de lo que se expone en la obra que revisamos es precisamente sujeto a discusión. Hay especies donde es obvio que lo expuesto es fiable. Pero también sucede que hay discrepancias en los porcentajes que se discuten en el texto de algunas especies, que parecen ser más que nada disparidad de criterios entre distintos autores al asignar una pluma como mudada por presentar un leve matiz distinto de coloración, en otras especies. Una de estas es Serinus serinus, donde los autores encuentran cuatro individuos con muda excéntrica de primarias en aves de primer año de vida, de alrededor de un millar de aves examinadas. Por el contrario, Harris (1992. Ageing finches in southern Portugal. Ringing & Migration, 13 (3): 175-176) tras examinar 217 ejemplares juveniles (de los que recapturó 35 algunos meses después), comenta que mudan la primaria 5 (sin dar ningún porcentaje). Sin embargo, en Barcelona, tras años de examinar una muestra mucho mayor (entre 1985 y 1991, 2.532 ejemplares), con trampeo de frecuencia semanal sin interrupción, examinando todos los juveniles detenidamente para detectar cualquier inicio de muda completa, jamás hallamos ningún ejemplar en muda activa de primarias. Si el fenómeno fuera frecuente, como comentaba Harris, aparecería por simple probabilidad en el examen de los juveniles. Tras su publicación seguimos examinando centenares de juveniles, mirando aún con más detenimiento el tema durante los años siguientes. Nunca capturamos uno mudando primarias, entre junio y octubre (incluyendo los meses, con holgura deliberada, donde podría aparecer el fenómeno de la muda de primarias). Sí que observamos que la primaria 5 presentaba un patrón de coloración que podía hacer pensar en que hubiera sido mudada. Pero nunca hallamos el proceso de muda activa. Nuestra conclusión es que lo que comentan en esta segunda edición de Jenni & Winkler es mucho más cercano a lo que debe suceder en realidad que lo publicado por Harris (1992). Un ejemplo de hasta qué punto hay que considerar con precaución los valores de frecuencia de muda, muchas veces son cuestiones de opinión personal, sujetas a error.

Esta nueva edición de la Jenni & Winkler es sin duda un libro que debe ser estudiado por todos los anilladores españoles, y por todos los que en ornitología tengan interés profesional o amateur en el fenómeno de la muda. Para verano, además, saldrá un volumen independiente, The Biology of Moult in Birds, de nuevo por Lukas Jenni y Raffael Winkler, que extienden el análisis tan bueno que han hecho en la primera parte del libro reseñado a la totalidad de la clase Aves. Es de esperar que se convierta en el tratado global sobre la muda de mayor profundidad elaborado hasta ahora. Estamos a la espera de su publicación para incluir reseña en Ardeola. Mientras tanto, disfrutemos de esta nueva edición de la Jenni & Winkler, que nos ofrece mucha información y posibilidades de hacernos preguntas de gran interés. Conociendo lo que pasó con la tirada de la primera edición, igual conviene que quien piense en hacerse con el libro, lo haga pronto.


Carlos Lozano Robledo (Madrid, 1974) es un licenciado en biología que ha hecho de la observación de aves una filosofía de vida y su vía de escape. Llegó a esta actividad de manera autodidacta pero profesionalmente ha hecho trabajos de impacto ambiental en varios puntos de la geografía española. Actualmente, es un orgulloso profesor de asignaturas de ciencias de Secundaria y Bachillerato en un colegio de la capital de España.

Pajarero es una oda a la actividad de bus-car aves y todo tipo de fauna por el mundo. Pero una historia de verdad donde nos cuenta no solo los éxitos sino también los fracasos que sufren los ‘pajareros’ cuando buscan aves por cualquier rincón del planeta.

Es una obra plagada de anécdotas que la hacen arrebatadoramente real, contadas con un gusto y un nivel propios de quien entiende la vida desde el punto de vista terrenal, sin la necesidad de dar emoción a lo que muchas veces no la tiene, salvo cuando estás ante ese animal soñado y el tiempo se convierte en maravillosamente intenso. En ese momento todo cambia y es el punto en el que todos los pajareros de verdad se unen y se conjugan emocionalmente con el protagonista ya que entienden que ese es el fin de lo pasado hasta llegar a ese instante. Carlos Lozano nos narra las vicisitudes personales, de logística y naturalistas, que supone llegar a un búho nival, a un pigargo de Steller, a una cueva llena de guácharos, a un pingüino emperador, a un cárabo árabe o a muchas otras especies míticas alrededor del planeta, no solo de aves incluso, sino de otra fauna como leopardo de las nieves, orangután, gorila de montaña o iguanas marinas. Nos explica qué siente el alma de un ‘pajarero’ cuando está ante una especie soñada o cuando ha hecho todo lo que está en su mano para estar ante ella y esta falla. En ese momento, en que él se define como “antihéroe pajarero”, es cuando extrae lo mejor de su pluma y nos detalla, con vívida acidez y amargura, los sentimientos de multitud de aficionados que, como él, resbalan en ese último peldaño que da acceso a ese ave soñada que no aparece. El autor hace un ejercicio totalmente biológico, psicológico y social de lo que siente un birder en los peores momentos de la observación de aves, que no es otra cosa que cuando no consigues lo que tanto ansías ya sea por ti o por circunstancias externas. Uno de los momentos más bajos, sibilinos, rastreros, inmorales, dolorosos y oscuros que puede sufrir un ‘pajarero’ de verdad.

Pajarero no es, por lo tanto, solo un libro de éxitos que, por otra parte, sería mucho más fácil de escribir. Es también un libro de fracasos en la búsqueda de la felicidad, a través de la observación de aves, escrito con una ironía fresca y un humor difícil de encontrar muchas veces dentro del encorsetado mundo de los ‘pajareros’ donde es todavía arduo asimilar el reconocimiento del fracaso tras el esfuerzo, que también lo hay y mucho. Fracasar en tu objetivo no es solo malo, es natural, y así nos lo enseña Carlos Lozano, describiendo todas esas sensaciones y emociones que sienten la mayoría de los que comparten afición con él.

El libro recorre todos los continentes de la Tierra. Visita países como Marruecos –donde empieza todo–, Senegal, Costa Rica, Namibia, Botsuana, Hungría, Estados Unidos (Alaska, Massachusetts, Minnesota y Michigan), China, Australia, Nepal, Ecuador (Galápagos), Venezuela, Rusia, Finlandia, Indonesia (Borneo), Colombia, Noruega (Svalbard), Turquía, Antártida, Uganda, Ruanda, Japón, Israel, Mongolia, India, Nueva Zelanda y Madagascar. En cada país hay sensaciones encontradas en ese equilibrio constante que supone la enorme emoción de ver especies nuevas, la terrible decepción de los contratiempos y el agujero negro que supone irte para casa sin ver tu ave mítica, tu tótem, esa especie que es el todo para ti en ese momento.

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Sus destinos están divididos en 26 capítulos que nos llevan por un recorrido de las dos últimas décadas de viajes del autor siempre rodeado de amigos que comparten objetivos y con los que vivirá todos sus éxitos y, por supuesto, sus fracasos. Cada capítulo está ilustrado al final con varias fotos del viaje correspondiente, aunque son en blanco y negro y pierden calidad. Seguro que es algo que se mejorará en siguientes ediciones porque es posible que esta obra las tenga o, incluso, en una segunda parte. Además, al principio de cada uno de esos capítulos, el autor incluye un pequeño texto que va desde una frase literal coloquial que sea importante para él en su vida o que aparezca en dicho capítulo, pasando por un pequeño verso poético o un párrafo narrativo, hasta una frase de una película o, incluso, a veces se resume en solo una onomatopeya que será fácilmente entendible y tendrá sentido una vez leído el texto correspondiente. Con ese pequeño inciso el autor pretende introducirnos o hacer énfasis en algún punto de la historia que va a continuación.

El libro está prologado por Antonio Aguilera Nieves en un texto de cuatro páginas con muchas referencias a autores de interés con bibliografía sobre viajes y naturaleza como Julio Verne (La vuelta al mundo en ochenta días, Veinte mil leguas de viaje submarino, Cinco semanas en globo…), Caroline Alexander (Atrapados en el hielo), Apsley Cherry-Garrad (El peor viaje del mundo), Henry D. Thoreau (Todo lo bueno es libre y salvaje, Volar…), Ryszard Kapuscinski (Ébano), Javier Reverte (El río de la luz, Un viaje al Ártico…), Joseph Conrad (El negro del “Narciso”…), Herman Melville (Moby Dick) y Homero (Ilíada, Odisea…) o, directamente, añade referencias de viajeros y ex-ploradores notables como Ernest Shackleton o F. A. Worsley. Toda una declaración de intenciones de su opinión sobre Pajarero y su autor.

Esta obra nos encamina al conocimiento, no solo de algunas de las aves más míticas del mundo y dónde encontrarlas, sino a los sentimientos de todas esas personas que como Carlos sueñan, sienten y viven por y para ellas, y que se conocen con el popular nombre de pajareros.


Cuando el invierno pasado vi este pequeño manual, publicado en italiano y en formato de tapas blandas, en una de las librerías de la ciudad de Florencia (Toscana, Italia), no me lo pensé dos veces y procedí a su compra. De entrada, me agradaron mucho su ameno contenido y la alta calidad de las fotografías que lo ilustran. El autor, Marco Mastrorilli, es bien conocido en el país transalpino por su labor de divulgación y conservación de los estrigiformes europeos, experiencia que se refleja perfectamente en esta obra, la cual no está dirigida a los expertos sino a un público general, ya que su principal objetivo es contribuir a un mayor conocimiento y protección de dichas aves.

Tras el prólogo, a cargo de Heimo Mikkola (conocida autoridad en rapaces nocturnas europeas y autor del “best seller” Owls of Europe, publicado en 1983 por la editorial inglesa Poyser), el libro se divide en tres partes bien diferenciadas. La primera aborda una serie de aspectos generales de los estrigiformes, que van desde la filogenia a la silueta de las distintas especies como método para su identificación, pasando por contenidos tan interesantes y curiosos como los búhos y lechuzas prehistóricos registrados en Italia y Europa, el plumaje de estas aves, la digestión y las egagrópilas, el oído, la vista, etc. La segunda, que es la más extensa y principal del manual, se ocupa de todas las especies presentes en Europa, comenzando por la lechuza común Tyto alba y acabando con el búho moro Asio capensis, al que se dedica una sola página, pues este constituye en la actualidad un ave accidental en el viejo continente. En dichos textos específicos se recoge información sobre identificación y morfología, dimensiones, plumaje, descripción de las aves jóvenes, subespecies presentes en Europa, distribución (acompañada de un pequeño mapa para cada taxón), hábitat, reproducción, estrategias de caza y dieta y amenazas, conservación y estatus demográfico. Por último, la tercera parte se centra en el comportamiento, donde se tratan, entre otros, aspectos tales como el canto, las técnicas de caza, el comportamiento territorial, la competencia interespecífica, los depredadores de los estrigiformes y su conservación. Concluyen la obra un glosario, una relación de páginas web sobre búhos y lechuzas y lo que el autor llama “La librería del buhólogo”, en la que se ofrece una relación de distintas publicaciones centradas en estas aves eminentemente nocturnas, tanto las de lengua italiana como aquellas que están en otros idiomas (sobre todo en inglés).

Una de las principales virtudes de este libro es haber incorporado los conocimientos más recientes sobre las rapaces nocturnas europeas, por ejemplo en el terreno de la taxonomía, ya que se incluye un ave segregada hace poco del autillo europeo Otus scops: el autillo de Chipre O. cyprius, endémico de la citada isla mediterránea, aunque el propio autor señala que no todos los ornitólogos comparten dicho estatus de endemicidad a nivel de especie. Otra de las cosas que me parecen útiles son las fotos de diversos tipos de plumas de la mayoría de los estrigiformes abordados, pues, como es bien sabido, estas ayudan (y mucho) a confirmar la presencia de una determinada especie en una zona dada, así como los textos sobre las egagrópilas y su análisis, para así conocer en detalle la dieta de estas aves. De igual interés son los apartados acerca de la morfología y el plumaje, así como aquellos centrados en las labores de campo enfocadas a su estudio (“El método del playback” y “Owlwatching: observación de las rapaces nocturnas en la naturaleza”), por su carácter práctico.

Por otro lado, hay que hacer una mención especial a las fotografías que ilustran el libro, puesto que contribuyen a dar una mayor amenidad al mismo. Aparte de las imágenes que salen en los capítulos generales, en los textos específicos aparecen entre ocho y once fotos (excepto en el autillo de Chipre y el búho moro, con solo dos y una, respectivamente), las cuales muestran individuos adultos –tanto posados como en vuelo–, pollos en nido y/o juveniles y, en algunos casos, el ala extendida, al margen de otros aspectos, como cajas-nido ocupadas por ciertas especies (cárabo uralense Strix uralensis y cárabo lapón S. nebulosa). De igual forma, resaltan los dibujos diseminados a lo largo de las páginas de la obra, que refuerzan los contenidos de su parte general o de los textos específicos.

En definitiva, no cabe sino recomendar esta pequeña monografía, sin duda una importante aportación a la divulgación y conservación de las rapaces nocturnas de Europa, un grupo de aves muy atractivo e interesante, sobre el que, por suerte, ya hay diferentes obras en el mercado, las cuales contribuyen a acercar a un mayor número de personas al fascinante mundo de estos seres alados de hábitos crepusculares y nocturnos, en buena medida poco conocidos por el gran público.

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Francisco Torrents Rodríguez es un tinerfeño (La Orotava, 1965) que ha sabido conjugar a lo largo de su vida dos de sus grandes pasiones, la naturaleza y el arte. Si bien su formación profesional no tiene mucho que ver con su vena artística, desde bien pequeño ya escribía y dibujaba, ganando algún premio ya a edad bastante temprana. Con la llegada de la adolescencia comenzó a sentir una pasión desmedida por el mundo natural que le llevó a interesarse por todo tipo de fauna, destacando las aves. Sería más tarde cuando comenzara a desarrollar totalmente su parte artística orientándola en exclusiva al mundo natural haciendo trabajos de ilustrador de naturaleza. Desde ese momento tanto sus textos como sus obras artísticas aparecen en multitud de publicaciones y materiales educativos, incluso obteniendo algunos premios. Ya en 2007 publica su primer libro Flora y Fauna del Parque Nacional del Teide. El reto de la supervivencia en la alta montaña de Tenerife, junto al biólogo Juanma Martínez Carmona. Y, después, Burung. De Australia a Nepal viendo pájaros.

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De todos es sabido que el sureste asiático es uno de los puntos calientes en cuanto a la observación de aves ya que posee algunos de los países con las listas más extensas de ese grupo animal, como Indonesia, Malasia, Tailandia, Vietnam o Camboya, entre otros. Si a esta área geográfica le añadimos sus bordes, es decir, Oceanía y el sur de Asia, el cóctel de aves es sencillamente impresionante. Pues ahora imagina que vives en Australia y tienes el sueño de atravesar todo eso imponiéndote como único objetivo el ver todas las especies de aves de las que seas capaz y, además, hacerlo en solitario. Este era el sueño de Fran, partir desde el pueblo donde vivía desde hacía tiempo, Fremantle, en el suroeste australiano, e ir viendo pájaros hasta España. ¿Para qué coger aviones si puedes volver por tierra y disfrutar de esa combinación maravillosa de conocer sitios nuevos, nuevas culturas, nuevos paraísos y cientos de nuevas especies de aves?

Fran nos detalla, a través de algo más de 400 páginas, el periplo que siguió y las aventuras que vivió intentando cumplir su plan de seguir una ruta entre Australia y España, a través de Oceanía, Asia, Oriente Medio y Europa. Lamentablemente, la historia se truncó y debió desistir cuando entraba en India. Atrás había dejado cinco meses viendo aves, y viviendo y sufriendo, por Australia, Indonesia (Bali, Java y Sumatra), Singapur, Malasia, Camboya, Tailandia, Birmania y Nepal. En este tiempo pudo observar alrededor de 600 especies de aves, muchas de ellas encontradas de manera más o menos sencilla e inesperada y otras muchas no sin esfuerzo previo.

El libro es un perfecto trip report como muchos de los que usamos los pajareros para preparar nuestros viajes por el mundo pero, como comprenderéis con ese volumen de páginas, muchísimo más minucioso e incluyendo detalles emocionales, de logística y recomendaciones que, por ser básicas, no se incluyen en muchos reports convencionales pero que a la hora de la verdad serían de muchísima utilidad. La gestión de visados in situ, la manera de regatear en cada país, la calidad de los establecimientos hoteleros, la comida y el transporte, las entradas a parques nacionales y reservas, las zonas más peligrosas que hay que evitar en ciertas ciudades o algo tan básico como la personalidad de cada una de las culturas, aparecen muy bien detallados en el libro pues Fran hace mucho hincapié en la parte emocional de cada momento. Muchos de estos lugares particulares aparecen incluso con su nombre, al igual que varios guías ornitológicos o simplemente personas que te llevan a visitar ciertos puntos de interés por lo que, sin duda, si planeas una visita allá en un futuro viaje, tienes una inmensa información de primera mano a tu alcance leyendo esta obra.

El libro está prodigiosamente ilustrado por el mismo Fran Torrents. En él hay un buen puñado de dibujos de muchas de las especies de aves que fue viendo en su viaje, magníficamente dibujadas. Además, también ha hecho lo propio con los mapas de cada capítulo, dándoles un toque artesanal que hace más fácil entender la ruta ya que no se pierde en detalles innecesarios. Por si fuera poco, en el centro del volumen hay un apéndice con un montón de fotografías hechas durante su periplo, tanto de fauna como de lugares y personas, que son de gran ayuda para introducirse por completo en la aventura.

Para acabar, el libro se cierra con varias tablas con las listas de aves nombradas en la redacción y en los mapas, agrupadas por el lugar en el que aparecen. Cada especie en estas tablas viene con su nombre en español, científico e inglés, y en el texto aparecen en negrita, lo que facilita su búsqueda. Para no escatimar en detalles, Fran ha usado la Illustrated Checklist of the Birds of the World (del Hoyo y Collar, 2014-2016) para poner al día todos esos nombres ya que, en la actualidad, es la lista de referencia tanto a nivel nacional como internacional, algo muy de agradecer. Asimismo, para la identificación de todas esas especies se apoyó en una serie de guías que cubrían todo su viaje, y con las que fue cargando durante cinco meses: Field guide to the birds of Australia (Simpson & Day, 2010), A field guide to the birds of Borneo, Sumatra, Java and Bali (Mackinnon & Philips, 2012), A field guide to the birds of Thailand and South-East Asia (Robson, 2008), Montane birds of Cameron highlands (Lawrence & Singh, 2014), Birds of India (Grimmet, Inskipp & Inskipp, 2012) y Limícolas de Europa, Asia y Norteamérica (Message & Taylor, 2006). Sin duda esto aporta rigor a los listados que aparecen en el libro, así como a las identificaciones del autor. Por cierto, hay una especie que está sin identificar y que el propio Fran nos pide ayuda para hacerlo. La misma aparece perfectamente ilustrada en la obra con el punto de observación exacto por si alguno de los lectores puede arrojar luz sobre ella.

Un viaje vital con las aves como excusa que aporta una visión clara y concisa de la dureza de viajar en solitario y de las satisfacciones y riquezas que deja en el alma de quien ha tenido la suerte de poder sentir esa sensación de que todo es nuevo a cada paso. Sin duda, Burung. De Australia a Nepal viendo pájaros es un “libro artesanal” que llenará nuestras bibliotecas no solo de literatura sino también de arte de naturaleza bellísimamente detallada tanto con palabras como con imágenes.

José Luis Copete "Sección Bibliográfica," Ardeola 67(2), 433-447, (30 June 2020). https://doi.org/10.13157/arla.67.2.2020.br
Published: 30 June 2020
JOURNAL ARTICLE
15 PAGES


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